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“El diluvio” (poema)

Nada me traspasa.                              La tarde, el sinsabor del café en la lengua previa, el humo disperso del cigarro no asentado en la garganta, el cielo blanco, de nuevo el vaho elidiéndose de las bocas, cortando labios intocables, juntando las manos ásperas, repitiendo incesante la lengua y los dientes come on come on come on come on . Pero hoy soy espejo de la tierra que no devuelve imagen, luz, reflejo, solo el gesto memorizado no transferible, intraspasable. La noche.             El diluvio inesperado no universal me pertenece –¿o le pertenezco?–. Pies en aguacero, paraguas desierto en las calles manresanas de la noche, diminutos ríos entre las piedras medievales, camino al corazón, la conciencia disminuye meollo de mí en todo, y los altavoces se hacen de silencio. Escucho ...

Felicidad proporcional (I)

Mi felicidad es proporcional a la cantidad de cielo que veo desde mi balcón. El ser salta de sonido en sonido desde los pájaros al silbido lento de las nubes. La sonrisa se evapora en la satisfacción del mediodía. Canto con los pies. Se oyen al fondo niños, persianas que se abren,  timbres de portales, vehículos que van y vienen. Cierro la persiana en la buscada oscuridad de desprenderme de todo. No se ve el cielo desde la nada sublime donde empiezo a existir del todo. ©  Dani Alvarez Fotografía Sigue leyendo en  Felicidad proporcional (II)

Felicidad proporcional (II)

Mi felicidad es proporcional a la cantidad de cielo que veo desde mi balcón. No hay sonido. La casi luna llena no se ha desplazado. Eppur si muove.  La sonrisa se evapora en la satisfacción de la medianoche.  Canto con la espesa diagonal blanca que un avión olvida a su paso.  Esta es mi casa, mi hogar.  Se oye a lo hondo plenitud: las persianas están cerradas,  los portales están vacíos, los vehículos, aparcados. Mi ser se recoge en la límpida oscuridad de haberse desprendido de todo. Se ve solo el cielo desde la nada sublime donde existo del todo. ©  Dani Alvarez Fotografía Leer Felicidad proporcional (I)

“Convirtámonos” (poema)

Convirtámonos en estatua de piedra en lo que cae el relente de la noche, dos dioses de mármol en pureza nívea,                         uno junto al otro, en la división exacta del peso del agua vertical                         que nos atraviesa mojándonos desde dentro. Emanemos la fuente, soportes de lo vertical                         y mojémonos. Escuchémonos y escuchemos el agua correr y auscultemos el agua correr, y exhalémonos. Percibamos cómo caen por los lados de la fuente los flujos de lo sagrado. Convertidos, permanentes, en el afán de querer ser mármol cuando llegamos a ser piedra mojada, convirtámonos de nuevo.

“Quiero pasar pisando fuerte por la vida” (poema manifiesto)

A horcajadas, si hace falta, hollando la tierra, metiendo un pie tras otro en la nieve y volver por el sendero resiguiendo los pasos con los que vine. Quiero pasar pisando fuerte por la vida ultrajándolo todo, quebrantándonos un poco, profanando las leyes más básicas por las que nos regimos, abatiendo la injusticia abrazando de frente al miedo, insiriéndome en la confusión y la incertidumbre, e ir a veces caminando, solo eso, caminando, despacio pero fuerte, por la vida. Y volver, siempre volver, sobre mis pasos, dibujar cenefas en la nieve, en la arena o en el hielo con los pies descalzos, en la arena blanca de una nieve que resbala, como mis manos dibujan la espuma en el Mediterráneo, y volver, retornar a mis pasos pisando fuerte, siempre, en la vida.

¡en marcha!

Poesía y docencia: publicación del XIV Cuaderno de Profesores poetas

Ayer recibí en mis manos el XIV Cuaderno de Profesores poetas. Esta antología, que edita anualmente desde 2005 el IES Francisco Giner de los Ríos de la ciudad de Segovia, recopila este año 61 poemas de poetas profesores del territorio español. Aunque no pude asistir a la presentación del Cuaderno de Profesores Poetas, dedicado este año a las Vanguardias y a Ramón Gómez de la Serna, me siento contentísima de tener el libro entre mis manos y de haber participado con mi poema "Hurgar la existencia".

Transcaminarse

Foto :  愚木混株 Cdd20 Yo sé que detrás de la realidad impalpable redonda lánguida ciega indemostrable ligera muda hay un cuerpo, que es momento de deshabitarse y sumarse al oscuro transcamino hacia lo tenue, hacia lo minúsculo, inanidable; solo es posible traslucirse en lo secreto a oscuras, transparentemente, en lo diminuto de una vaporosa explesión de aroma de humo, nínfula enferma de nada. Yo sé.

El diluvio, en la revista Fábula

Me acaba de llegar el nuevo número de Fábula , revista de la Asociación Riojana de Lectores Escritores y Artistas (ARLEA) y la  Universidad de la Rioja, donde aparece El  diluvio . Alegre noticia y a la par agridulce no poderme desplazarme a Logroño para la presentación del número. 

Espejo de cuchilo,El traje y Quiero pasar pisando fuerte por la vida en la Revista Almiar de Margen Cero

Burbuja y refugio

En ese largo septiembre sentía desprenderse (como el aire frío de invierno se desprende en la primavera) esa burbuja a presión sobre el pecho, unas ganas sacudidas de invisibilizarse en una biblioteca inmensa llena de libros o acaso en la burbuja que hemos creado para nosotros mismos, para ese ego incesante que mostramos sin dejar salir y que hemos dejado en ayunas.

Reseña de "Poesía" (2017), de Fernando Valverde

Existe una herida que el hecho de ser humano trae consigo, una herida fruto del dolor como experiencia de vida, una herida que atraviesa cada una de las entrañas de la humanidad y la vertebra al traspasarnos a todos con un mismo hilo. Así, nos convierte a cada uno de nosotros, testigos conscientes o indiferentes de esa herida, en el nodo de una red que nos subsume en una existencia compartida. De este dolor inamovible da cuenta la poesía de Fernando Valverde (Granada, 1980),  reunida en Visor bajo el escueto título de  Poesía . Hilvanada en torno al tema del dolor, anuncia con naturalidad que “las cosas que dolieron nunca pasan, / suceden, se dividen, permanecen” (p. 61) porque es justamente el tiempo el que se lleva todo consigo, dejando a su paso el peso del recuerdo y el olvido. »» Leer más en la revista Criticismo »»

Cuatro poemas en Oculta Lit

Más poesía en revistas en este 2017. No puedo más que sentirme agradecida de poder publicar algunos poemas de mi cosecha poética en Manresa en una revista que sé a ciencia cierta que seguiré leyendo por mucho tiempo y no solo por su sección de Creación, sino sobre todo y especialmente por la de opinión. Si le dan clic a mi imagen y entran a leer mis poemas, no se queden en ellos, vayan a por más.

Vivir en una bala, Transcaminarse y Ascensión, en Ariadna Revista Cultural

Poetuit: la poesía de menos de 141 caracteres

Estamos en la era de la rapidez. La era del tener siempre un poco de prisa en la vida diaria. Si podemos cocinar y comer en menos de diez minutos, cocinamos y comemos en menos de diez minutos; si podemos cambiar el canal de la tele en dos segundos, lo cambiamos en dos segundos; si podemos ver a nuestros amigos tomando un café de 20 minutos, los podemos ver en 20 minutos y menos si nos lo proponemos; si podemos contar lo que sentimos en 4 mensajes de whatsapp, lo contamos y si podemos escribir un cuento en menos de 5 líneas, lo escribimos y punto. Es el momento de la comunicación en menos de 141 caracteres. Yo no sé seguro si será la era de la velocidad o la del cangrejo, porque igual que tardamos tan poco en tantas cosas, tardamos mucho más en algunas pocas cosas. En cualquier caso, yerben muchos fenómenos y muchos tipos de arroz en la cazuela de la sociedad y, aunque no siempre podemos estar pendientes de todos los fogones, hoy nos hemos fijado en el poetuit, en el poetuit porque es b...


LA VERDAD QUE NO VEMOS

No, no quiero los sueños. Es la vida,
la realidad la que nos llama. Escucha.
Leopoldo de Luis

Deja que te lo explique, no en palabras
— que con palabras no se entiende a nadie —
sino a mi modo oscuro, que es el claro.
Mirta Aguirre

 

Está aquí, déjame que te lo muestre,
en este pequeño espacio de aire,
esta dimensión, toda esta anchura
de trazas, de briznas
aciculares, está en esta brisa ingenua
que tanteo con los dedos,
que trato de asir para hacer mía,
es de sí misma,
                              está aquí.


Está en este soplo hecho de desgarros,
está en el lápiz que me cae de las manos
si abro la palma,
está en esta corriente alterna,
está en genios y mediocres,
en las nubes de las partículas,
en las ínfulas extrañas
y en el pliegue de las alas de un cóndor negro,
en la precipitación de un vidrio
que no nos hiere apenas
y en los resquicios invisibles
de nuestras cicatrices más finas,
está en el cieno de los ríos
que arrastras a las cimas,
en la cima lozana
que hallas en la mirada,
las miradas tiernas
que no adviertes,
y las que adviertes,
                                está aquí,
no puede estar en ningún otro lado.


La recogemos,
este soplo que resollamos
está hecho de ella.
Este vasto espacio que media
entre tú y yo,
los lugares entre nosotros
que no habitamos
y que alcanzamos al vuelo
con esfuerzo
y devoción de céfiro,
la verdad es que es esto,
está aquí.