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'The truth we don't see', transliteration of the poem “'La verdad que no vemos”

Está aquí: la transliteración del primer poema de La verdad que no vemos , poema que da el título al libro y que da la clave de lectura y también de cosmovisión de este primer periplo. Dos meses tratando de transliterarlo al inglés, que no traducirlo, para poder compartir este gran pedazo de mí con los colegas, amigos y poetas con los que me separa la frontera de la lengua en este ámbito que es parte prácticamente constitutiva de mí misma. No hace falta que asegure que no es tarea fácil. El poema ha pasado también por varias manos y mentes, en forma de traducción y en forma de comentarios y sugerencias (mi agradecimiento es infinito y eso ellos ya lo saben), para afinar con exactitud lo que expresa el poema renunciando a lo mínimo que cambiar de lengua ya supone. Siempre hay que renunciar a algunos matices, ¡y qué específica soy yo con los matices y cuán difícil me es soltarlos para hacerme entender en otra lengua. Por eso, elijo quedarme con una transliteración y no con una traducción...


LA VERDAD QUE NO VEMOS

No, no quiero los sueños. Es la vida,
la realidad la que nos llama. Escucha.
Leopoldo de Luis

Deja que te lo explique, no en palabras
— que con palabras no se entiende a nadie —
sino a mi modo oscuro, que es el claro.
Mirta Aguirre

 

Está aquí, déjame que te lo muestre,
en este pequeño espacio de aire,
esta dimensión, toda esta anchura
de trazas, de briznas
aciculares, está en esta brisa ingenua
que tanteo con los dedos,
que trato de asir para hacer mía,
es de sí misma,
                              está aquí.


Está en este soplo hecho de desgarros,
está en el lápiz que me cae de las manos
si abro la palma,
está en esta corriente alterna,
está en genios y mediocres,
en las nubes de las partículas,
en las ínfulas extrañas
y en el pliegue de las alas de un cóndor negro,
en la precipitación de un vidrio
que no nos hiere apenas
y en los resquicios invisibles
de nuestras cicatrices más finas,
está en el cieno de los ríos
que arrastras a las cimas,
en la cima lozana
que hallas en la mirada,
las miradas tiernas
que no adviertes,
y las que adviertes,
                                está aquí,
no puede estar en ningún otro lado.


La recogemos,
este soplo que resollamos
está hecho de ella.
Este vasto espacio que media
entre tú y yo,
los lugares entre nosotros
que no habitamos
y que alcanzamos al vuelo
con esfuerzo
y devoción de céfiro,
la verdad es que es esto,
está aquí.