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Poemas traducidos al francés por Miguel Ángel Real en La Piraña de México

Anécdota previa sobre mi primera incursión en la traducción El ejercicio de la traducción siempre me ha fascinado, a la vez que dado cierto miedo. Por si fuera poco, la primera vez que traduje un poema recibí una  descomunal   bronca delante de mis compañeros de clase: el poema era, ni más ni menos, que de un clásico español. Que cómo se me había ocurrido traducirlo y que si no encontraba otro poema y que por qué no había pedido poemas a mis compañeros y otras varias cosas relacionadas con el intrusismo profesional y la generosidad humana. Los versos que me había dignado a traducir de niña porque me habían pedido como tarea elegir un poema sobre la primavera, memorizarlo, llevarlo a clase y recitarlo eran de un señor de Soria del que yo tenía las poesías completas en casa. Internet todavía no existía o estaba haciendo sus primeras apariciones y no confiaba demasiado en que mis compañeros tuvieran miles de poemas sobre la primavera. Cuando terminé de recitar el poema y me pregu...


LA VERDAD QUE NO VEMOS

No, no quiero los sueños. Es la vida,
la realidad la que nos llama. Escucha.
Leopoldo de Luis

Deja que te lo explique, no en palabras
— que con palabras no se entiende a nadie —
sino a mi modo oscuro, que es el claro.
Mirta Aguirre

 

Está aquí, déjame que te lo muestre,
en este pequeño espacio de aire,
esta dimensión, toda esta anchura
de trazas, de briznas
aciculares, está en esta brisa ingenua
que tanteo con los dedos,
que trato de asir para hacer mía,
es de sí misma,
                              está aquí.


Está en este soplo hecho de desgarros,
está en el lápiz que me cae de las manos
si abro la palma,
está en esta corriente alterna,
está en genios y mediocres,
en las nubes de las partículas,
en las ínfulas extrañas
y en el pliegue de las alas de un cóndor negro,
en la precipitación de un vidrio
que no nos hiere apenas
y en los resquicios invisibles
de nuestras cicatrices más finas,
está en el cieno de los ríos
que arrastras a las cimas,
en la cima lozana
que hallas en la mirada,
las miradas tiernas
que no adviertes,
y las que adviertes,
                                está aquí,
no puede estar en ningún otro lado.


La recogemos,
este soplo que resollamos
está hecho de ella.
Este vasto espacio que media
entre tú y yo,
los lugares entre nosotros
que no habitamos
y que alcanzamos al vuelo
con esfuerzo
y devoción de céfiro,
la verdad es que es esto,
está aquí.