Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como poemas breves
sígueme en Instagram siguenos en facebook siguenos en Twitter siguenos en Pinterest Sígueme en Likedin

El templo

Este cuerpo que ves aquí dentro es un pequeño templo donde esculpo calaveras, transformo obituarios, vierto lo invencible. Llegué con una casa en mi cuerpo, me iré sabiendo de este lugar sagrado que aquí dentro tengo, altar inmune al transcurrir delgado del tiempo. De « Habitantes de un paraíso minúsculo » (2022)

Lo sabrá el alma (poema)

Lo sabrá el alma. Tengo ahora un pedazo de vigilia entre las manos  y no sé qué hacer con él. Roberto Juarroz Nunca sabremos qué vine escribiendo  en los esbozos del sueño esa noche de fiebre, los temblores de la memoria  son siempre en la madrugada  senderos hacia la nada.  Hay instantes en que no hay materia, en que nada importa más que el hálito del frío atravesando los prolegómenos del alba,  en que escribes finalmente el poema  solo perfecto entre la medianoche y la aurora y con fe acoges que tu memoria trémula  sabrá cobijarlo en sus grandes tesoros. En las primeras luces solo lo abrigó el alma hecho nada. De « Habitantes de un paraíso minúsculo » (2022)  

Poesía

Saltar de la propia mano a la otra mano propia e ir deslizándose por uno mismo por los brazos bien abiertos, por los hombros, por la pelvis. Llegar al ombligo.  Todo lo que lleva y absorbe, carga, mueve y nos devuelve. Solo los valientes logran escribir con los brazos abiertos. En cualquier caso, la poesía es un salto. El tema de la caída, prefiero no tratarlo.  (De  «Desrealizaciones y certidumbres» ) Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Remei Manzanero (@remei.manzanero)

Yo de mayor quiero ser narrador omnisciente (poema)

y si puede ser también invisible, puestos a pedir, no quiero el deseo de volar (siempre odié a quienes desean volar), pero sí saltar muy alto, ser muelle que sobresalta de la tierra a la nube, y otear, desde allá donde la omnisciencia narra lo que ocurre en vuestras cabezas cuando nadie escucha y todos escuchan demasiado.   (De  «Desrealizaciones y certidumbres» ) © Remei

“Definición de la jaula” (poema)

El amor es una jaula sin barrotes. Una jaula sin barrotes es un hogar. Un hogar es un encierro con cerradura solo por dentro. Una cerradura es un mecanismo fijado en la puerta donde los pestillos juegan con la llave. En los hogares no se juega con las puertas ni con las llaves y la cerradura sirve para gestionar las corrientes de aire que queremos. El amor es una jaula sin barrotes. En las jaulas a veces hay pájaros. Hay dos tipos distintos de pájaros: los hay hogareños y los hay, en cambio, voladores. Los pájaros hogareños saben dónde guardaron las llaves; los voladores son únicamente una corriente de aire más. El amor es una jaula sin barrotes. Una jaula sin barrotes es un hogar. Foto: Anne & Saturnino Miranda (@BarbeeAnne) 


LA VERDAD QUE NO VEMOS

No, no quiero los sueños. Es la vida,
la realidad la que nos llama. Escucha.
Leopoldo de Luis

Deja que te lo explique, no en palabras
— que con palabras no se entiende a nadie —
sino a mi modo oscuro, que es el claro.
Mirta Aguirre

 

Está aquí, déjame que te lo muestre,
en este pequeño espacio de aire,
esta dimensión, toda esta anchura
de trazas, de briznas
aciculares, está en esta brisa ingenua
que tanteo con los dedos,
que trato de asir para hacer mía,
es de sí misma,
                              está aquí.


Está en este soplo hecho de desgarros,
está en el lápiz que me cae de las manos
si abro la palma,
está en esta corriente alterna,
está en genios y mediocres,
en las nubes de las partículas,
en las ínfulas extrañas
y en el pliegue de las alas de un cóndor negro,
en la precipitación de un vidrio
que no nos hiere apenas
y en los resquicios invisibles
de nuestras cicatrices más finas,
está en el cieno de los ríos
que arrastras a las cimas,
en la cima lozana
que hallas en la mirada,
las miradas tiernas
que no adviertes,
y las que adviertes,
                                está aquí,
no puede estar en ningún otro lado.


La recogemos,
este soplo que resollamos
está hecho de ella.
Este vasto espacio que media
entre tú y yo,
los lugares entre nosotros
que no habitamos
y que alcanzamos al vuelo
con esfuerzo
y devoción de céfiro,
la verdad es que es esto,
está aquí.