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Mi casa posbarroca (poema)

Mi casa es el recuerdo del pecho de mi amante:

una casa posbarroca

que juega con el espacio difuso 

entre el exterior y el interior.


Mi casa es un patio Mies van der Rohe:

nunca sabes cuando estás dentro

ni cuando estás fuera.


Y, sin embargo, la húmeda hierba negra 

que se extiende a lo largo del llano extenso

conduce siempre al deseo caliginoso de la pertenencia,

como si al voltear la cabeza noventa grados

y al apoyarla en las raíces de aquel césped 

en un único gesto

pudieras sentir lo más hondo de la tierra.


Y puedes.


También de la tierra parece brotar un corazón de armazón de cielo

y empaparse el cráneo de escalofríos.


Foto: Vijay Putra

Foto: Vijay Putra

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*Este poema forma parte del cuaderno de poesía «La confesión de la carne: Desdenes del vacío», que puedes leer gratuitamente.

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LA VERDAD QUE NO VEMOS

No, no quiero los sueños. Es la vida,
la realidad la que nos llama. Escucha.
Leopoldo de Luis

Deja que te lo explique, no en palabras
— que con palabras no se entiende a nadie —
sino a mi modo oscuro, que es el claro.
Mirta Aguirre

 

Está aquí, déjame que te lo muestre,
en este pequeño espacio de aire,
esta dimensión, toda esta anchura
de trazas, de briznas
aciculares, está en esta brisa ingenua
que tanteo con los dedos,
que trato de asir para hacer mía,
es de sí misma,
                              está aquí.


Está en este soplo hecho de desgarros,
está en el lápiz que me cae de las manos
si abro la palma,
está en esta corriente alterna,
está en genios y mediocres,
en las nubes de las partículas,
en las ínfulas extrañas
y en el pliegue de las alas de un cóndor negro,
en la precipitación de un vidrio
que no nos hiere apenas
y en los resquicios invisibles
de nuestras cicatrices más finas,
está en el cieno de los ríos
que arrastras a las cimas,
en la cima lozana
que hallas en la mirada,
las miradas tiernas
que no adviertes,
y las que adviertes,
                                está aquí,
no puede estar en ningún otro lado.


La recogemos,
este soplo que resollamos
está hecho de ella.
Este vasto espacio que media
entre tú y yo,
los lugares entre nosotros
que no habitamos
y que alcanzamos al vuelo
con esfuerzo
y devoción de céfiro,
la verdad es que es esto,
está aquí.